| Juan Nepomuceno Zegrà y Moreno |
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Nació en Granada, España, el 11 de octubre de 1831. En su infancia recibió de sus padres una profunda formación humana y cristiana avalada por un testimonio de humanidad y de grande amor a Dios y al prójimo.
TenÃa una gran sensibilidad ante los males que hacÃan sufrir a la gente y esto le hacÃa buscar maneras de aliviar los sufrimientos. Sobre todos los más pobres y desamparados, vio: mujeres marginadas, niños sin posibilidad de educación, jóvenes desorientados, ancianos abandonados, enfermos sin que nadie los atendiera; entonces se dio cuenta que él solo no podÃa llegar a tantos y sintió la gran inspiración de fundar una congragación religiosa, la Congregación de las Hermanas Mercedarias de la Caridad, para que le ayudaran y continuaran la misión de practicar todas las obras de misericordia espirituales y corporales en la persona de los pobres. Luego esta ex mercedaria llegó a la completa demencia y los médicos la internaron en un manicomio. Se aprobó la falsedad de las calumnias y las autoridades, después de clarificar todo muy bien, rehabilitaron al Padre ZegrÃ. Pero el tiempo habÃa pasado, cuatro años de ausencia, y las que dirigÃan la Casa General de la Congregación orientadas por el obispo de su diócesis no les interesaba la vuelta del Padre Zegrà y le impidieron ocuparse de nada de la Congregación.Los últimos diez años que vivió el Padre Zegrà después de esto, los vivió en total ausencia de la Congregación ocupado sólo de sus obligaciones sacerdotales en su casa de Málaga. Con gran dolor, pero lleno de virtudes, viviendo profundamente la caridad con los que le rodeaban, sin criticar de nadie y aceptando la voluntad de Dios, murió el 17 de marzo de 1905, fija su mirada en un cuadro de la Virgen de la Merced que tenÃa delante de su cama, ofreciendo su enfermedad y su soledad por el bien de la Congregación. El 9 de noviembre de 2003 fue beatificado en Roma. De esta manera, la Iglesia reconoció públicamente la santidad de vida de este gran sacerdote y fundador que supo dar sentido a su vida viviendo de verdad el Evangelio de Jesucristo. |
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Luego esta ex mercedaria llegó a la completa demencia y los médicos la internaron en un manicomio. Se aprobó la falsedad de las calumnias y las autoridades, después de clarificar todo muy bien, rehabilitaron al Padre ZegrÃ. Pero el tiempo habÃa pasado, cuatro años de ausencia, y las que dirigÃan la Casa General de la Congregación orientadas por el obispo de su diócesis no les interesaba la vuelta del Padre Zegrà y le impidieron ocuparse de nada de la Congregación.